En pleno inicio de la temporada alta de verano, la aerolínea low cost Flybondi volvió a estar en medio de una fuerte polémica luego de cancelar más de 100 vuelos programados entre el jueves y el lunes pasado. Las suspensiones, que según la empresa se debieron a “cuestiones operativas y de disponibilidad de flota”, impactaron en la programación habitual de la compañía y dejaron a miles de pasajeros con viajes interrumpidos o reprogramados.
Un colapso en el transporte aéreo en una temporada clave
Entre el 8 y el 12 de enero, Flybondi canceló 125 vuelos domésticos y regionales, lo que equivale a cerca del 25% de sus servicios planificados para ese período de alta demanda turística, cuando muchos argentinos y residentes viajan por vacaciones de verano. Con una capacidad promedio de alrededor de 180 asientos por avión, estas cancelaciones afectaron a más de 20.000 pasajeros, generando descontento y reclamos tanto en aeropuertos como en redes sociales.
La low cost, que opera rutas entre importantes destinos nacionales como Córdoba, Mendoza, Bariloche, Neuquén y también algunos regionales, explicó en un breve comunicado que las cancelaciones respondieron a “cuestiones operativas y de disponibilidad de flota”. Aunque no detalló punto por punto las razones técnicas, la falta de aeronaves disponibles y el cierre momentáneo del aeropuerto de Ezeiza durante la tarde del viernes contribuyeron a la cadena de cancelaciones y a la alteración de la programación.
Reclamos, reprogramaciones y caos en los aeropuertos
La magnitud de las cancelaciones generó un efecto dominó en distintos aeropuertos del país. Muchos pasajeros se encontraron con vuelos suspendidos sin alternativas claras, lo que derivó en largas filas en los sectores de atención al cliente de la aerolínea y numerosas quejas en redes sociales. Las reprogramaciones resultan complicadas justamente por la alta ocupación de los vuelos disponibles en plena temporada, lo que limita las opciones de reubicar rápidamente a quienes quedaron sin su viaje original.
Desde la compañía afirmaron que su equipo de atención al cliente trabaja para priorizar la reubicación de pasajeros en vuelos lo más próximos posible a su horario de salida original. Sin embargo, los propios viajeros reportan demoras, confusión y falta de información clara en muchos casos, lo que ha alimentado la frustración generalizada.
Un problema recurrente y con antecedentes
Esta crisis se da en un contexto donde Flybondi viene enfrentando problemas operativos desde hace tiempo. En temporadas anteriores también se registraron cancelaciones masivas y demoras en varios de sus vuelos, llevando a algunos organismos de control y a usuarios a cuestionar la capacidad de la compañía para sostener una operación estable en momentos de alta demanda.
En 2025, la aerolínea fue calificada como una de las que acumuló mayor cantidad de cancelaciones y demoras dentro del mercado argentino, con indicadores de regularidad por debajo de otras compañías que operan en el país.
Además, episodios previos ya habían expuesto deficiencias en la comunicación con los pasajeros y en el cumplimiento de la programación anunciada.