En 2021, las temperaturas globales estuvieron entre 1,1 y 1,2 °C por encima del promedio preindustrial, según nuevos datos de la NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos y Berkeley Earth.
A pesar del fenómeno “La Niña”, que tiende a enfriar el planeta, 2021 estuvo aproximadamente empatado como el sexto año más caluroso jamás observado según los reportes. ¡Los siete años más calurosos registrados han sido justamente los últimos siete años!
Los nuevos conjuntos de datos de temperatura global, que provienen de tres de las principales instituciones de investigación climática del mundo, están repletos de señales alarmantes de un mundo en crisis. Más de dos docenas de países que albergan a alrededor de 1.800 millones de personas, el 25% de la población mundial, experimentaron su año más cálidos el año pasado.
Julio fue el mes más caluroso que ha registrado la humanidad. El pico de calor que abrasó el noroeste del Pacífico el verano pasado fue «el evento de calor extremo más anómalo jamás observado en la Tierra», en palabras de un científico: un desastre tan grave que habría sido prácticamente imposible en un mundo sin cambio climático.
Lo cierto es que, el grueso de las áreas “sobreclalentadas” están en el hemisferio norte, lo que explica por que Julio es el pico de temperaturas mundiales (verano boreal). Pero la única región continental del planeta recalentada es el sur de Argentina; el resto del calentamiento en el hemisferio austral es en áreas oceánicas.
En general, el año pasado no batió tantos récords mundiales: ocupó el séptimo lugar en el espesor de la capa de nieve del hemisferio norte, el noveno en la reducción de la extensión promedio del hielo marino del Ártico y el décimo en cantidad de tormentas tropicales con nombre.
Pero el hecho de que 2021 no reescribiera los libros de historia lo hace aún más sobrecogedor, dijo el climatólogo de la NASA Gavin Schmidt. Subraya hasta qué punto las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, principalmente originadas en la quema de combustibles fósiles, han cambiado el planeta de manera fundamental e irrevocable.
Incluso los años no tan malos son dramáticamente peores de lo que podría haberse imaginado hace una generación. Las variaciones naturales, por ejemplo la influencia refrescante de La Niña, apenas tienen impacto en la implacable tendencia al calentamiento provocada por los seres humanos.
La frialdad de los números de un mundo recalentado
El año 2021 fue el séptimo consecutivo en el que las temperaturas globales estuvieron más de 1 grado centígrado por encima del promedio preindustrial. Es casi imposible que alguna persona viva hoy vea caer la temperatura del mundo por debajo de ese punto de referencia de 1 grado algún día.
“No hay vuelta atrás”, dijo Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA e investigador principal en el análisis anual de temperatura de la agencia. Los aproximadamente 1,5 billones de toneladas de dióxido de carbono emitido por los humanos, no abandonarán la atmósfera durante varios siglos o milenios.
Schmidt agregó: “Estamos cosechando lo que hemos sembrado”.
Los tres informes climáticos publicados el jueves, junto con un cuarto análisis del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea publicado el lunes, difieren ligeramente porque se basan en diferentes conjuntos de datos. “Lo que realmente importa para el clima no es exactamente dónde cae 2021, es que continúa la tendencia extremadamente clara de temperaturas muy altas”, dijo Zeke Hausfather, científico climático del Breakthrough Institute y Berkeley Earth.
Desde 1981, las temperaturas globales promedio han aumentado a un ritmo de alrededor de 0,18 °C por década. En el mismo período, el calentamiento de los océanos, que han absorbido alrededor del 90 por ciento del calor adicional generado, se ha vuelto ocho veces más rápido. Según un nuevo análisis publicado el martes en la revista Advances in Atmospheric Sciences, los océanos ahora contienen más energía que en cualquier momento desde que comenzaron los registros.
En tierra, grandes franjas del este de Asia, el norte y el oeste de África, Medio Oriente y nuestra Patagonia, experimentaron su año más caluroso en 2021. China, Corea del Sur, Bangladesh y Nigeria registraron temperaturas anuales promedio récord. Canadá estableció su récord de temperatura de todos los tiempos, alcanzando los 49,6 °C, rompiendo su máximo anterior en casi cinco grados.
Sin embargo, los registros anuales de temperatura son solo una medida del clima alterado de la Tierra. Las consecuencias de las emisiones humanas de carbono son aún más visibles, y más dolorosas, en los fenómenos meteorológicos locales y regionales.
Ningún continente se salvó. Las inundaciones repentinas en el centro de China, Sudán del Sur y Alemania mataron a cientos de personas y destruyeron miles de hogares. La sequía extrema destruyó cultivos desde Irán hasta Kenia, Canadá y Brasil. El tifón Surigae, uno de los ciclones tropicales más fuertes y tempranos registrados, causó daños por cientos de millones de dólares en las naciones insulares del Pacífico y el sudeste asiático.
Compromisos insuficientes
Las políticas y promesas actuales ponen al planeta en camino de calentarse unos 2,5 °C para finales de siglo. A ese nivel de calentamiento, el nivel medio del mar subiría más de 60 centímetros. Los períodos cálidos durarían el doble y serían al menos un 25 por ciento más frecuentes. Unos 300 millones de personas adicionales sufrirían escasez de agua, y otros cien millones experimentarían graves inundaciones cada año.
Limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, el objetivo más ambicioso del acuerdo climático de París, reduciría drásticamente esos impactos. Pero requiere que la humanidad tome medidas rápidas y enérgicas para frenar la contaminación que calienta el planeta. Los científicos dicen que el mundo todavía puede “darse el lujo” de emitir unos 500 mil millones de toneladas adicionales de dióxido de carbono, aproximadamente el valor de las emisiones actuales de 11 años, si esperamos alcanzar esa meta de 1.5 C.
Pero el mundo no está ni cerca de encarrilarse. La cuestión es, con cuánto calentamiento más podemos convivir.
Los incendios forestales en la Patagonia argentina volvieron a intensificarse en los últimos días y mantienen en vilo a miles de personas, especialmente en la provincia de Chubut, donde el pueblo de Cholila quedó prácticamente rodeado por las llamas. La situación es crítica y los vecinos advierten que el fuego podría avanzar sobre las zonas urbanas si no se refuerza el operativo de emergencia.
Según informaron autoridades y especialistas, los focos ígneos que habían sido parcialmente controlados a mediados de enero se reactivaron debido a las altas temperaturas, los fuertes vientos y la falta de lluvias. Las condiciones extremas provocaron que el fuego avance con gran velocidad, arrasando con vastas áreas de bosque nativo y plantaciones forestales.
Hasta el momento, se estima que las llamas ya consumieron más de 35.000 hectáreas en Chubut, una de las cifras más altas de los últimos años, y el número continúa en aumento. La localidad de Cholila, con miles de habitantes, quedó cercada por distintos frentes de fuego, lo que obligó al cierre de rutas y generó un clima de tensión entre los pobladores, que se organizaron en brigadas voluntarias para defender sus casas.
Expertos en medio ambiente señalaron que el fenómeno se agravó por el cambio climático, que provoca sequías prolongadas, temperaturas récord y tormentas eléctricas que pueden originar nuevos focos. Además, alertaron que los incendios en la región son cada vez más frecuentes y violentos, generando verdaderas “tormentas de fuego” con cenizas y brasas que se dispersan a kilómetros de distancia.
El fuego también amenaza áreas protegidas y centros turísticos, como el Parque Nacional Los Alerces y localidades cercanas a Esquel, lo que podría tener un fuerte impacto ambiental, económico y social. En otras provincias patagónicas, como Río Negro y Santa Cruz, también se registraron focos activos y evacuaciones preventivas de residentes y turistas.
Mientras brigadistas, bomberos y voluntarios trabajan sin descanso, las autoridades reiteraron el pedido de extremar precauciones y evitar cualquier actividad que pueda generar incendios. La crisis reaviva el debate sobre las políticas de prevención, la gestión del fuego y la necesidad de fortalecer los recursos para combatir este tipo de emergencias ambientales.
Un equipo de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España logró un avance histórico en la lucha contra el cáncer de páncreas: por primera vez consiguieron eliminar por completo este tipo de tumor en ratones mediante una combinación de tres fármacos.
La investigación, liderada por el prestigioso científico Mariano Barbacid, fue publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y se centró en el adenocarcinoma ductal de páncreas, la forma más común y agresiva de este cáncer.
Los investigadores combinaron tres medicamentos que actúan sobre proteínas clave que impulsan el crecimiento del tumor: KRAS, EGFR y STAT3. Según los resultados, la terapia logró frenar el desarrollo del cáncer y evitar que las células tumorales desarrollen resistencia, uno de los principales problemas de los tratamientos actuales.
En los ensayos con ratones portadores de células cancerígenas humanas, la mayoría de los animales permanecieron libres de la enfermedad durante más de 200 días después del tratamiento, sin presentar efectos secundarios significativos. Este resultado representa un hito en la investigación preclínica del cáncer de páncreas, considerado uno de los más letales y con menor tasa de supervivencia a cinco años.
Los expertos advirtieron que, si bien el hallazgo genera gran expectativa, todavía se trata de una etapa experimental y se necesitan más estudios y ensayos clínicos antes de que pueda aplicarse en pacientes humanos. Sin embargo, el descubrimiento abre una nueva vía para desarrollar terapias más efectivas contra una de las enfermedades más difíciles de tratar en oncología.
El gobierno de la República Islámica de Irán lanzó una fuerte advertencia al Estado argentino tras la decisión oficial de incluir a la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica, en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo (RePET). Según Teherán, la Argentina “recibirá una respuesta adecuada” por considerar a esa fuerza como una organización terrorista, en un nuevo foco de tensión diplomática entre ambos países.
La declaración fue formulada por Ismail Baghaei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, durante una conferencia de prensa en la capital persa. Baghaei calificó la medida adoptada por el gobierno argentino como “inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional y peligrosa desde el punto de vista político”, cuestionando la legitimidad de catalogar como terrorista a una división oficial de las fuerzas armadas de Irán.
La controversia se desató luego de que la Oficina del Presidente de la Nación oficializara, el sábado pasado, la inclusión de la Fuerza Quds y de trece individuos vinculados a esa organización en el RePET, una decisión respaldada por la Secretaría de Inteligencia del Estado. Desde la Casa Rosada se defendió la medida señalando que la Fuerza Quds ha estado vinculada a atentados perpetrados en territorio argentino en los años 1990, como los ataques a la Embajada de Israel y a la AMIA, y que su actividad representa una amenaza para la seguridad internacional.
Baghaei insistió en que etiquetar como terrorista a parte de las fuerzas armadas oficiales de un Estado soberano no solo carece de sustento legal, sino que también pone en riesgo la estabilidad de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. “La República Islámica de Irán considera esta acción como un acto político hostil y evaluará cómo responder de manera adecuada”, afirmó el vocero.
La Fuerza Quds es la unidad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria especializada en operaciones externas, inteligencia, financiamiento y entrenamiento de grupos aliados fuera de Irán. Washington y varios países occidentales han considerado históricamente a esa fuerza como vinculada a actos terroristas y de desestabilización en diferentes regiones.
La respuesta iraní pone de manifiesto una escalada en las tensiones bilaterales y plantea incertidumbre sobre el futuro de la relación entre la Argentina y la República Islámica, especialmente en un contexto internacional complejo donde confluyen intereses geopolíticos y alianzas estratégicas.
Las autoridades españolas confirmaron este lunes que el número de víctimas fatales por el choque de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, provincia de Córdoba, ha ascendido a 39, aunque advirtieron que esta cifra aún no es definitiva debido a la complejidad de las tareas de rescate bajo los vagones siniestrados.
El accidente ocurrió el domingo por la tarde, cuando un tren de la compañía Iryo, que viajaba desde Málaga hacia Madrid, descarriló y terminó invadiendo la vía contraria. Minutos después, impactó de frente con un tren de Renfe que cubría la ruta Madrid–Huelva.
El choque también dejó decenas de heridos, con alrededor de 48 personas internadas en hospitales, entre ellas cinco menores, según el último parte oficial.
El ministro de Transporte, Óscar Puente, señaló que el número de fallecidos puede aumentar a medida que continúan las labores de búsqueda entre los restos de los trenes, que quedaron enmarañados tras el fuerte impacto.
Respuesta institucional El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, canceló parte de su agenda internacional y se dirigió al lugar del siniestro para seguir de cerca las operaciones de emergencia y brindar respaldo a las familias de las víctimas.
Asistencia a familiares Renfe y las autoridades ferroviarias habilitaron líneas de atención para quienes buscan información sobre pasajeros afectados por el accidente.
El choque ha generado una profunda conmoción en el país y reabierto el debate sobre la seguridad en las infraestructuras ferroviarias pese a que la vía en el tramo donde ocurrió el siniestro había sido recientemente renovada.